31 de mayo de 2010

Ashtar Sheran - El gran titiritero cósmico - Débora Goldstern

Ashtar Sheran
El gran titiritero cósmico
Débora Goldstern©


Ashtar Sheran


Por casi sesenta años la figura de Asthar Sheran se constituyó en una presencia regular y activa, con enorme influencia, aún hoy día, en algunos de los grupos más importantes del mundo del contacto. Sus orígenes señalan al gran país del norte, USA, como lugar de procedencia, algo que no debe extrañar teniendo en cuenta el contexto de posguerra que inició la fiebre platillista.

En aquel escenario una verdadera epidemia de mensajeros espaciales tomó al país por asalto extendiéndose luego por el mundo, donde supuestos representantes galácticos alertaban sobre los efectos devastadores de la energía nuclear. Sin embargo esta entidad de estilo andrógino, y de facciones casi angelicales, desde su aparición acaparó la atención, y se ganó una legión de seguidores que inexplicablemente continúan creciendo en número.

El porque de esta fascinación necesitaría de la opinión de psicólogos y en algunos casos hasta psiquiatras, para comprender las motivaciones que impulsan hasta las mentes más racionales a prestar devoción a una entidad, que está muy lejos de decodificarse en su real dimensión.

Aunque el caso de Asthar Sheran mereció cierto tipo de atención entre algunos estudiosos, la mayoría no pasó de vincularlo a uno de los resortes fundamentales de la new age, así como desmitificaciones en cuanto a su verdadero papel, pero sin acertar a desvelar el misterio que su presencia provoca.

Desde Crónica decidimos indagar en algunas de esas zonas grises, donde creemos se encuentran pistas fundamentales para ir resolviendo el enigma que actualmente conocemos como Asthar Sheran.


Vamos a repasar tres casos que involucran al mítico comandante estelar, que entendemos resumen un poco la historia de sus andanzas.

El primero en toparse con el andrógino venusino, fue el norteamericano George Van Tassel, un mecánico de aviación a quién Asthar se le apareció luego de una sesión de meditación, que se realizó en Giant Rock, lugar considerado sagrado por los antiguos indios de la zona, y que se alza en pleno desierto de Mojave, California, región a la cual volveremos luego. Según manifestó Tassel en un primer momento de la experiencia fue “transportado astralmente a una enorme nave extraterrestre que orbitaba la tierra, donde conoció al llamado consejo de los siete sabios”, fecha, 1951. Un año más tarde, Tassel afirmó que “fue visitado por seres de carne y hueso en su casa, éstos procedentes según él del planeta Venus, que le animaron a construir una estructura cuyo fin era extender la vida humana; y ayudar a la gente a tomar ventaja del proceso de envejecimiento. Esta estructura seria el Integratron, su obsesión por los siguientes 25 años”. Fruto de esos encuentros, derivaría en la realización de gigantescas convenciones de público reunidos para contactarse con los maestros del espacio, y en la publicación de seis libros, uno de los cuales se transformaría en material de culto, I rode the fliying saucer (1952).

Veamos uno de los típicos mensajes canalizados por el norteamericano, la mayoría de los cuales se lograba por escritura automática, un recurso del cual también abusarían sus continuadores para ponerse en contacto con los hermanos del espacio.

La preocupación nuclear:

18 de Julio de 1952

“Saludos a ustedes, seres de Shan, lo saludo en amor y paz, mi identidad es Ashtar, comandante del sector cuadra, estación de patrullaje Schare, todas las proyecciones, todas las ondas. Saludos, a través de El consejo de las Siete Luces ustedes han sido traídos aquí con la luz interna para ayudar a su prójimo. Ustedes son mortales y otros mortales pueden solamente entender aquello que su prójimo puede entender. El propósito de esta organización es, en un sentido, salvar a la humanidad de sí misma. Hace algunos años sus físicos nucleares penetraron el “Libro del Conocimiento”, ellos descubrieron cómo explotar al átomo. Vergonzosos como han sido los resultados, que esta fuerza debiera ser usada para la destrucción, no es ni comparado a lo que ella puede ser. No nos hemos preocupados con su explosión de plutonio y UR 235, el elemento madre Uranio, este átomo es un elemento inerte. Estamos preocupados, sin embargo, con su intento de explotar el elemento hidrógeno.

Este elemento es dador de vida junto con cinco otros elementos en el aire que respiran, en el agua que toman, en la composición de su sustancia física, hidrógeno. Sus esfuerzos en el campo de la ciencia han sido exitosos en la medida en que ellos no están contentos para descansar sobre sus laureles de un poder más allá de su uso, ni contentos con la destrucción entera de una deidad entera cada vez. Ellos deberán tener algo más destructivo, ellos lo tienen. Cuando exploten el átomo de hidrógeno deberán extinguir la vida sobre este planeta. Están jugueteando con una fórmula que no comprenden. Están destruyendo un elemento dador de vida de la Inteligencia Creativa. Nuestro mensaje para ustedes es éste: ustedes deberán avanzar a su gobierno toda la información que les hemos transmitido. Deberán solicitar que su gobierno inmediatamente deberá contactar todas las otras naciones sin tener en cuenta sus sentimientos políticos. Muchos de sus físicos, con un desarrollo de percepción interna, se han rehusado a tener algo que ver con la explosión del átomo de hidrógeno. La explosión de un átomo de sustancias inertes y aquélla de una sustancia viva son dos cosas diferentes. Estamos preocupados por su deliberada determinación de extinguir a la humanidad y volver a este planeta una ceniza. Su materialismo estará en desacuerdo con nuestro intento de advertir a la humanidad. Pierdan cuidado, ellos deberán cesar de explotar los átomos dadores de vida, o deberemos eliminar todos los proyectos conectados con tales.



Nuestra misión es pacífica, pero esta condición ocurrió antes en este sistema solar y el planeta, Lucifer, fue hecho pedazos. Estamos determinados a que no suceda de nuevo. Los gobiernos del planeta Shan han reconocido que somos de una inteligencia más alta, ellos deben reconocer también que somos de una autoridad más alta. Así que no tenemos que entrar a sus edificios para saber lo que están haciendo. Tenemos la fórmula que les gustaría usar. No es entiende que sea para la destrucción. Su propósito aquí ha sido para construir una receptividad de tal manera que nosotros pudiéramos comunicarnos con su planeta, porque por la atracción de los átomos de sustancias de luz, nosotros patrullamos su universo. Para su gobierno y para su gente y a través de ellos para todos los gobiernos y todas las gentes del planeta Shan, acepten la advertencia como una bendición de que la humanidad pueda sobrevivir. Mi luz, deberemos permanecer en contacto aquí, en este cono de receptividad”.

Muchos de los tópicos descriptos en la historia de Van Tassel, serían el modelo a seguir por otros contactados, donde elementos similares vuelven a repetirse en su interacción con la entidad venusina.

Un segundo caso nos traslada a Europa donde la huella de Asthar vuelve hacerse visible. Lugar: Italia. Año: 1962. Protagonista: Eugenio Siragusa, por ese entonces un empleado de arbitrio de la zona de Catania. Veamos su historia. Según relata en Siragusa mensajero de los extraterrestres, el encuentro con Sheran tuvo lugar en el Monte Manfré. Allí el comandante venusino junto con otro compañero, Ithacar, le entregaron un mensaje para los líderes de la tierra alertándolo sobre la utilización de armas atómicas. Narra Siragusa que “había llegado a la mitad de la ladera escarpada, cuando vi en lo alto de la colina destacar la silueta de dos individuos, cuyo traje espacial plateado brillaba bajo los rayos de la luna llena. Eran altos y de aire atlético, con cabellos rubios cayendo sobre sus hombros. Llevaban muñequeras y tobilleras que parecían brillantes que parecían de oro. Tenían un cinturón luminoso en la cintura y unas placas extrañas en el pecho. Viéndolos mi sangre se heló en las venas y me sentí inundado de un sudor frío. Hacía diez años que esperaba ardientemente este momento, pero el sitio aislado, la oscuridad nocturna y el encuentro repentino no estimulaban precisamente mi valor.

Uno de los extraterrestres dirigió hacia mi un rayo de luz verde, proyectado por un objeto que tenía en la mano, e instantáneamente me sentí recorrido por una sensación extraña, que me tranquilizó inmediatamente, dándome una serenidad indescriptible. Mi corazón, que al principio parecía querer explotar en mi pecho, volvió a latir regular y pausadamente. Me quedé mirando a ambos como embobado. Con la iluminación de la luna, pude distinguir sus facciones delicadas y su mirada penetrante y sobrecogedora. Uno de los dos me dirigió la palabra en italiano “la paz sea contigo hijo”. “Te estábamos esperando. Graba en tu mente cuanto te digamos” La voz no tenía timbre humano; parecía metálica y como si saliese de un registrador. Me dieron el mensaje, y yo intenté retenerlo en la memoria para escribirlo en cuanto llegase a casa … Elevaron sus manos como en gesto de bendición, me dijeron: “La paz contigo” y se fueron hacia el disco, que se encontraba al lado de uno de los cráteres.

Nuevamente la preocupación nuclear …

Mensaje al los potentados de la Tierra

“Sabios, Gobernantes! A nuestro pesar, debemos, una vez más, y necesariamente, advertiros que, en el caso de que continuéis llevando a cabo los locos designios que os habéis fijado sobre experimentos nucleares, nada se podrá hacer para evitar que nuestro mundo sufra un rudo golpe de naturaleza desastrosa y mortal. Si queréis que vuestro planeta no se vea inmerso nuevamente en el baño de dolor de un tiempo remoto, debéis, del modo más eficaz y decisivo desmontar para siempre vuestros injustificables locos y mortales experimentos nucleares. Si nosotros nos hemos propuesto vigilar vuestro destino, es porque hemos alimentado y alimentamos aún una gran confianza en vuestro porvenir. Haciendo y obrando tal como procedéis, causáis graves impedimentos a vuestras positivas intenciones. Estad seguros de que, si encontráis la fuerza y el valor para construir una sólida unión entre todos los pueblos de la tierra y destruís completamente todas las armas destructoras que aún hoy, y más que nunca, os hacen orgullosamente malos y morbosamente agresivos, nosotros estaremos autorizados, por el amor que nos une a vosotros desde los orígenes del sistema solar, a acercarnos sin ninguna reserva, para proporcionaros los conocimientos y una mejor ciencia que propiciará a toda la humanidad de vuestra tierra una vida serena, rica en felicidad, en verdadera libertad y en infinita prosperidad.

Obrando como lo hacéis, provocáis en nosotros, además de dificultades, una gran desilusión y amargura. Podríais ser verdaderamente libres y, como nosotros, dueños del universo y de su eterna belleza, podríais ser libres de alegraros amando sin sufrir y sin padecer. Podríais, en fin, volver vuestros ojos llenos de esperanza y de amor, de beata serenidad y de dulzura espiritual, hacia la imagen viviente de Aquél que es siempre el Creador eterno del Todo. ¿Por qué renunciar a tanta paz y felicidad? ¿Por qué queréis a toda costa autodestruiros de forma tan terrible, renegando en un instante de vuestra histórica fatiga evolutiva? Este mensaje, que hemos dictado con gran amor, aunque con igual preocupación, es una de las invitaciones más sentidas, dada la gravedad de los hechos que os proponéis llevar a cabo, nosotros hecho mucho y continuaremos haciendo todo lo posible para evitar lo peor. Pero en el caso de que vosotros, gobernantes y hombres de ciencia, elijáis lo peor, no nos quedará otra misión que la de llevar fuera del irremediable desastre solamente a aquellos que nos hayan reconocido y comprendido y que hayan amado a su prójimo como nosotros os amamos. Por lo tanto estad despiertos y sed responsables si queréis sobrevivir. No hagáis inútil el celestial perdón que os trajo Jesús-Cristo por gracia del Padre Creador. En fe”.

Eugenio Siragusa
Monte Manfré, ETNA - 30 de abril de 1982 - Hora 22,15


Un dato que aporta Siragusa en cuanto a la naturaleza de Sheran, revela que éste se considera a si mismo “como el jefe santo que tiene a su cargo el mando de la flota en misión sobre nuestro planeta”. A diferencia de su par norteamericano, Siragusa introduce la vinculación religiosa, que a partir de allí elevarían al venusino a la posición de santo patrón espacial. Resultado de sus encuentros con los “supuestos extraterrestres” se evidenciaría en discursos sobre el funcionamiento y energía utilizada por los ufos, viajes a la zona oscura de la Luna, donde afirmó contempló bases alienígenas así como el inicio de grupos que bajo el título de Fraternidad Cósmica, se esparcieron por todo el mundo, fueron parte de un legado que el contactado italiano cultivó hasta su muerte.

Nuestro tercer elemento de estudio será el Grupo Rahma, originario de Perú y con quién Asthar tomó contacto a mediado de los años 70’. Como sabemos Sixto Paz su fundador afirmó estar en comunicación con seres provenientes de las lunas de Júpiter, Morlen y Ganímides, dando así un giro en los clásicos encuentros venusinos. Sin embargo, el santo patrón también integró la saga Rahma, aunque con una corrupción en cuanto a pronunciación ya que fue conocido como Antar Sherar. El suceso que vamos a relatar y lo involucra tuvo lugar en el monte Gorbea, Bilbao, España y está narrado por J.J. Benítez en 100.000 kilómetros tras los ovnis (1978).


Los guías descienden sobre el monte Gorbea

“Eran poco más de la siete de la tarde. Vi las tiendas de campaña. Y a los miembros de Rahma formando un círculo en aquella especie de pequeña explanada, junto a unas rocas blancas en las montañas llamadas Gorbea. Casi al mismo tiempo una sensación de paz me inundó. Sentí una corriente de aire cálido y cuando me fijé, aquella nave grande, y de luz blanca estaba posada en tierra, a pocos metros del grupo. Pero los miembros de Rahma seguían en silencio, seguidos en sus meditaciones. Y parecían no darse cuenta del aterrizaje de aquella espléndida nave. Vi entonces delante de la nave a dos guías, uno era Antar Sherar, el comandante de la flota espacial. Pero el otro no lo reconocí, era algo más bajo que Antar Sherar y vestía de idéntica forma. Sus ropas eran de un blanco luminoso, no tenían costuras. Llevaba como unas muñequeras más brillantes, así como botas hasta la rodilla, y también refulgentes. Y en los pechos se distinguía como una raya horizontal o formando una V.

El cabello era largo y tan blanco como las ropas. Quedé asombrada por sus estaturas, todos tenían más de dos metros. Antar Sherar quizás alcanzaba los 2,50 metros. Sus ojos eran rasgados y su piel blanca, como la de los pueblos nórdicos, me inspiraron temor.

Miré absorto al grupo y comprobé que seguía absorto en sus pensamientos y meditaciones, nadie se había movido. Nadie parecía percatarse de lo que estaba sucediendo. Pero ellos estaban allí. De pronto vi algo extraño en torno al grupo. Era como un círculo de energía y muy cerca de los miembros RAMA “frente por frente de aquellos dos guías”, observé otros dos extraterrestres, tan alto como el que acompañaban al comandante, de la flota de naves. También vestían igual, y también desprendían esa hermosa luz blanca como si brillasen. Durante media hora el comandante, el segundo guía y los demás seres les hablaron a los miembros de RAMA. Pero ninguno parecía darse cuenta de lo que sucedía. Ni siquiera les habían visto. Hacia las siete y media los guías regresaron a su nave y desaparecieron. Pero ninguno de los miembros RAMA se había percatado de la presencia de los seres del espacio …”


Según refieren algunos miembros participantes de ese encuentro, Antar y su grupo hacia hincapié, no ya en el tema atómico dominante en las épocas anteriores, sino en la preparación de la humanidad para un futuro contacto entre razas, así como alertas en cuanto a crisis futuras que tendrían a la tierra como protagonista

Creo que el pasaje es sumamente revelador, y devela aspectos esenciales del comportamiento de la entidad en cuanto a su vinculación con los receptores humanos.

También señala que es a través del viejo ocultismo de escuela, el cual venimos pregonando desde hace rato, donde encontraremos las claves necesarias, para ir descifrando este misterio.

Comencemos con el análisis. Primer tópico: Venus.

El ocultismo enseña que “cada planeta es considerado como una escuela donde se aprenden unas enseñanzas concretas. Urano es conocido como la Escuela de Magia del Décimo Orden. A Vulcano se le llama La Escuela de las Piedras de Fuego, y los humanos bajo el influjo de este planeta tienen una especial relación con el mundo mineral. Júpiter es la escuela de los magos benéficos, donde se entrenan los que practicarán la magia constructiva. Marte es la escuela de los guerreros, y Venus la escuela de cinco grados estrictos. Mercurio tiene la escuela para los Hijos de la Aspiración. Todos estos términos, realmente, no tienen sentido alguno para el hombre corriente, pero la Tierra, que es conocida como la Escuela de la Respuesta Magnética, llama a sus discípulos “los Graduados de la Empresa Penosa”, un título que nadie tendrá dificultad en comprender.

También se dice “que el planeta Venus y los Señores de la Llama figuran como mucha frecuencia en las doctrinas mistéricas, por las siguientes razones: se sabe que Venus es un planeta sagrado, y que sus habitantes llegaron a un estado de evolución mucho más avanzado que sus hermanos de la Tierra. En efecto, Venus es “el arte ego” de la Tierra, con una relación análoga a la del alma con el cuerpo. Hace varios eones, los Señores de la Llama entablaron en Venus una batalla contra los Señores del Rostro Oscuro. Esto no quiere decir que el planeta fuera recorrido por bandas de tipos extraños que se cascaban mutuamente con bombas atómicas y armas de rayos láser. No es más que una forma de decir, que el espíritu triunfó sobre la materia. Gracias a su triunfo Venus lleva delantera a la Tierra en todas las fases de su desarrollo, y por lo tanto está en condiciones de ayuda a sus habitantes. Los señores de la Llama no son venusinos del espacio, sino una de las grandes Jerarquías espirituales que guían nuestro sistema solar. Los misterios dicen que empezaron a controlar la evolución de la humanidad de la Tierra hace unos dieciocho millones de años, en tiempos de la raza Lemúrida o tercera raza –raíz.

Alice Bailey escribió sobre esto:



La individualización humana se produjo, a mediados de la tercera raza raíz, por una destrucción a gran escala de que llamamos el hombre animal. Es éste un punto rara veces mencionado en las doctrinas. El advenimiento de los Señores de la Llama, la tempestad etérica que introdujo el período del hombre, se caracterizó por el desastre, el caos y la destrucción de muchos en el tercer reino de la naturaleza. La chispa de la inteligencia fue implantada, y la fuerza de la vibración y el efecto inmediato de su presencia ocasionaron la muerte de la forma animal, produciendo así la imposibilidad inmediata de que los cuerpos recientemente vitalizados (cuerpos con alma) vibrasen con el fin de adquirir nuevos vehículos físicos. Lo que quiere decir aquí es que la implantación de las semillas de la mente en el hombre animal hizo estrago en sus cuerpos físicos, que no pudieron resistir la alta tensión”. “Lo mismo sucede a cualquier hombre que entre en contacto con potencias superiores antes de estar dispuesto para recibirlas”.

A lo cual ampliaríamos: “aparte del hombre, existen esos seres a quiénes las diversas escrituras llaman devas o ángeles. Muchos están por debajo del hombre en la escala evolutiva, y otros muy por encima. Se dicen que algunos hombres pueden trasladarse a ciertas áreas del reino de los devas, trabajando en cooperación con Cristo. Los devas inferiores pueden tener efectos desastrosos sobre el cuerpo humano, mientras que con los de las órdenes superiores es posible la comunicación, si se está lo suficientemente avanzado, para realizar una labor constructiva.”.

¿Encuentra el lector estos párrafos relevantes para ir desentrañando el misterio? Quién escribe cree que si. Prosigamos.

Citas de contactos: Giant Rock – Desierto de Mojave, Monte Manfré y Monte Gorbea.

Giant Rock:
El desierto de Mojave tiene una historia por demás sugestiva. El mismo años en que Van Tessel proclama sus encuentros con Asthar, otro man-contacta salta a la palestra pública, George Adamsky, al mencionar que fue abordado en aquellos solitarios parajes por una entidad oh casualidad! de procedencia venusina, que se denominó Orthon, preocupado también oh casualidad! por el desarrollo de las armas nucleares. Como si fuera poco, Mojave es hogar de la famosa Área 51. Y al parece mora en sus entrañas el famoso
rey del mundo, si atendemos a un rumor que circula desde 1986. Giant Rock, por otra parte más allá de residir en este enigmático enclave, es una piedra considerada sagrada, grabada con innumerables petroglifos, la mayoría vinculados a lo cósmico.

Monte Manfré. Cráter apagado de la ladera del volcán Etna.

Monte Gorbea: Situado en los montes Vascos.

A priori estas tres localidades, no suponen ninguna vinculación para el lector pero si uno repasa la historia de los encuentros del profeta judío Moisés en el Monte Sinaí, con la “zarza ardiente”, todo comienza adquirir un significado, y empezamos a comprender la puesta de escena del venusino Asthar, donde el desierto, las grandes elevaciones de montaña, encuentran una similitud sorprendente con la saga judaica. Como decimos el escenario perfecto.

Tercer punto. La revelación tecnológica.

Tanto Van Tessel como Siragusa recibieron ciertos datos de interés que apuntaban al funcionamiento de ciertas máquinas, como el caso del Integraton, ideado para el rejuvenecimiento celular, aunque actualmente imposibilitado de llevarse a la práctica. Siragusa por ejemplo dejó innumerables escritos sobre la en la energía utilizada por los ovnis que hacía posible su activación, aunque tampoco ofrecen demasiada atención de los estudiosos, quizás por prejuicio. Debemos entender por otra parte que hablar de una tecnología que desafía las leyes conocidas y rompe con los paradigmas establecidos, no es fácil de encauzar en nuestras actual ciencia, y porque algunas de esas revelaciones alienígenas, en la mayoría de los casos resulta fallida en su recreación.

Si tomamos nuevamente los textos ocultistas, estos dicen que el hombre aún está lejos de acceder a ciertos poderes olvidados, que involucran a los lados desconocidos de la naturaleza, debido sobre todo a su escaso desarrollo espiritual.

En el Tratado del Fuego Cósmico leemos: “cuando estas cualidades ocupen el primer plano, y cuando hombre haya demostrado autenticidad de su voluntad de servicio. Será cuando se le dé la clave por la que descubrirá el método para controlar y utilizar la energía eléctrica, que se manifestará en forma de luz, calor y movimiento; descubrirá la fuente del impulso motor primero en los centros exteriores del sistema, y descubrirá también el ritmo básico. Entonces, y sólo entonces, se convertirá en un colaborador inteligente y, escapando al control de la ley de los tres mundos, será él quién dicte las leyes a las esferas inferiores”.

Adamski por ejemplo postulaba que los ovnis se controlaban “con lo que él denominaba movimiento ideo-motor”, una hipótesis que remite a los enigmáticos vimanas hindúes, que al parecer vinculaban el aspecto psíquico con la materia.

Teniendo en cuenta estas recomendaciones no parece razonable que las entidades alienígenas? por llamarlas de alguna manera, tengan en mente entregar al hombre tecnología de avanzada, ya que las limitaciones para su recreación son inmensas. Pero como vemos les gusta complacer a sus receptores … O mejor dicho crearles problemas, presentándoles proyectos poco realizables, por estar demasiado adelantados a su tiempo.

Este análisis sobre la figura de Asthar, a quién elegimos por su ascendencia en innumerables grupos de contactos, puede aplicarse a cualquier entidad que se esté contactando con individuos y grupos, ya que generalmente, se comportan en forma similar. Quizás muchos de los lectores se nieguen a disociar al carismático comandante de su origen extraterrestre, ya que como vimos sus procedencia sugiere otra realidad, mucho más cercana, y que solo el ocultismo de escuela, aplicado en la realización de este trabajo puede develar aquello que se oculta tras la fachada de estos contactos. Como sabemos el hombre tiene un largo camino en lo espiritual, y desconoce leyes que quizás a futuro y dependiendo de sus avances logre descubrir. El acercamiento con entidades que dicen querer ayudarnos como raza, representa un peligro para el receptor , ya que se está en franca desventaja y poco preparado para la acción energías tan poderosas. Es necesario primero que el hombre avance y luego si intente comunicación con esa otra realidad, no antes, ya que como dijimos lejos está de comprendérsela.

Bibliografía:

Benítez, J.J. 100.000 kilómetros tras los ovnis. Barcelona: Plaza & Janes, 1978.
Pozo, Victorino. Siragusa: mensajero de los extraterrestres. Madrid: EDAF, 1977.
Tansley, David. Mensajeros de la luz. Madrid: EDAF, 1977.

Enlaces:

García, José. Comando Ashtar
http://www.luisprada.com/Protected/comando_ashtar.htm

Ashtar Sheran
http://ashtar.sheran.free.fr/channeling/ashtar5207.htm

26 de mayo de 2010

Fuente Magna y Monolito Pokotia - Escritura Cuneiforme en Bolivia - Primera Parte - Débora Goldstern

Fuente Magna y Monolito Pokotia
Escritura cuneiforme en Bolivia -Primera Parte
Débora Goldstern©



Fuente Magna 2010- Museo de Oro- La Paz-Bolivia



El artículo que hoy vamos a ofrecer en exclusiva, pertenece al material recogido durante nuestra investigación en tierras andina el pasado enero, y que inaugura una serie de informes que iremos publicando a la brevedad. Como ya mencionamos el principal objetivo del viaje consistió en encontrar evidencias de civilizaciones pre-incas, tema un tanto descuidado en cuanto a la historia pasada de Sudamérica.

Dentro de la lista de lugares a visitar, una de las prioridades fue acudir al Museo del Oro, en la ciudad de La Paz, donde actualmente se encuentran en exposición dos extraordinarias reliquias, de un valor único en el mundo, y cuya característica principal es presentar en sus superficies grafía vinculada a la desaparecida lengua sumeria. Estas piezas desde su salida a la luz pública no cesan de generar controversia, debido a la inusual de su escritura que rompe con todos los paradigmas conocidos.

Para conocer la historia y génesis de estos importantes hallazgos revolucionarios, decidimos buscar la palabra autorizada de uno de los mayores exponentes de la arqueología boliviana, y dueño además de un impresionante currículum, el Lic. Freddy Arce Helguero [1], quién remitió a nuestro blog un artículo original de su autoría, donde cuenta pormenores de este fabuloso descubrimiento.

Escritura en América Prehispánica
Lic. Freddy Arce Helguero
Investigador
Comunidad de la Sabiduría Ancestral
arcefreddy@hotmail.com




Los estudiosos de las sociedades preamericanas, siempre se inclinaron por afirmar que estas no conocieron la escritura. Sin embargo, en los últimos años fueron hallándose importantes evidencias que han demostrado lo contrario. Tal es el caso de Mesoamérica donde se hallaron algunas piezas pertenecientes a los olmecas así como también a los zapotecas, con signos que nítidamente indican que hubo una escritura hacia los primeros siglos antes de nuestra era, cuando estas culturas estaban en su apogeo.

En Bolivia ha ocurrido algo similar. Uno de los casos más notables es el de una de las piezas más extrañas y controversiales, conocida como “La Fuente Magna”. Esta pieza apareció en la década de los años 60 cuando una familia de apellido Manjón, hizo entrega de esta fuente lítica a las autoridades municipales de la ciudad de La Paz. Ellos a fin de verificar su importancia, la entregaron a los investigadores del Instituto Nacional de Arqueología. Luego de una inspección muy breve, llegaron a la conclusión de que la misma era falsa. De esa manera, la referida pieza ni siquiera mereció una investigación más acuciosa y más bien, fue a parar a un depósito de los museos municipales. Así estuvo por muchos años hasta el 2000, fecha en la que se organizó en la ciudad de La Paz, un encuentro internacional de especialistas dedicados a indagar sobre posibles “contactos transoceánicos” previos a la llegada de Colón a América. En esa ocasión, la Fuente Magna fue expuesta públicamente despertando gran interés en la comunidad científica.

Esa fue la ocasión en la que tuve contacto directo con esa extraña pieza. Pude apreciarla con detenimiento e intercambiando opiniones con los expertos asistentes a ese encuentro internacional, todos coincidieron que Bolivia debería investigar con más detenimiento tan extraña evidencia. De esa manera, el 2002 recibí la instrucción de la máxima autoridad de la Dirección Nacional de Arqueología, entidad heredera del antiguo y afamado Instituto Nacional de Arqueología, para que investigara algo de los antecedentes de esa fuente. Inicialmente me dedique a recuperar sus antecedentes. De esa manera me enteré que la pieza fue donada por una familia Manjón, oriunda de la localidad de Chua, en las riberas del lago menor del Titicaca.



Chúa que se encuentra a unos 60 kilómetros, en lengua aymara significa “plato” y probablemente se deba a que en ese sector del Lago Menor o Wiñay Marka (Ciudad Eterna), se encuentra una fosa de aproximadamente 30 metros de profundidad, frente a la media que oscila entre 3 a 6 metros. Es un lago formado por una inundación sucedida hace unos 2000 años antes del presente debido a un rebalse del lago mayor, que tiene otras características y cuya profundidad mayor alcanza 270 metros, el que se originó de antiguos paleo lagos que llegaban hasta las cercanías de los actuales salares al sur de Bolivia. Mi búsqueda empezó en Chua. Llegue a esa localidad acompañado de algunos colegas de trabajo, uno de los cuales hablaba aymara, lengua de los pueblos originarios del altiplano y especialmente de la región circunlacustre.

Inicialmente nos dispusimos a preguntar a los vecinos si conocían a algunas personas de apellido Manjón que hace años habían vivido en la zona. Lamentablemente las respuestas fueron negativas a lo que algunos vecinos nos sugirieron que consultáramos a los “abuelos”, personas de mucha edad. Lo hicimos sin obtener buenos resultados. Luego de insistentes consultas y cuando ya cansados, nos disponíamos a regresar a la ciudad de La Paz, unos jóvenes nos sugirieron que fuéramos a la cancha de futbol, lugar donde se estaba realizando una reunión ampliada de todos los habitantes de la zona. Subimos a nuestra movilidad y nos dirigimos a ese sitio. Antes de llegar divisamos que allí había una gran concentración de personas. Al llegar, vimos que los asistentes a esa asamblea, prácticamente habían dejado de atender a los dirigentes y todos con rostros de curiosidad, nos esperaron a que descendiéramos del vehículo y camináramos hacia ellos. Pidiendo disculpas por la interrupción, les informamos que veníamos en misión oficial y que estábamos buscando información sobre la “Fuente Magna”. Explique qué estábamos hablando de una pieza arqueológica en forma de fuente. Cesar Calisaya, nuestro traductor y experimentado ayudante de arqueología, se explayó en las descripciones y por los rostros de los aymaras que en ese momento nos habían rodeado, sabíamos que no sabían nada al respecto. Fue en ese momento que se me ocurrió mostrar una fotografía de dicha pieza a toda esa concurrencia. El traductor les consultó si alguien sabía algo de esa fuente….. Fue en ese momento que notamos que varias personas se pudieron a hablar entre ellos y especialmente, notamos que un anciano no dejaba de hablar en aymara. El traductor se acercó a ese círculo llevando otras fotografías de la pieza.

A los pocos instantes regresó esbozando una amplia sonrisa y Calisaya nos dijo….el viejito era el dueño de la Fuente Magna!!! Sin salir de nuestra sorpresa, nos acercamos ante el anciano.






Lo primero que hicimos fue preguntarle su nombre….a lo que nos respondió…Maximiliano. Le tomamos una fotografía que se ha convertido en histórica, porque testimoniaba el momento en el que habíamos encontrado al verdadero descubridor de la Fuente Magna. A partir de ese momento, Maximiliano se convirtió en el centro de atracción ya que todos sonrientes lo abrazaban y lo inundaban de preguntas. El contó que esa fuente la había encontrado en las alturas de Chúa señalándonos una planicie cercana al campo de futbol, a unos 50 metros de altura. Nos contó que en su juventud, cuando hacía pastar a su ganado ovino, llegó a esas alturas y allí vio que habían muchos fragmentos de cerámica dispersas en un vasto terreno. Allí también habían chullpas, nombre que los lugareños dan a las tumbas donde aún permanecen enterrados sus antepasados. Varios colegas de nuestra delegación, sin esperar un instante subieron a esa planicie y al volver nos señalaron que evidentemente se observaban muchos fragmentos de cerámica aunque ya no se notaban los restos de las tumbas. Eso indicaba que Maximiliano decía la verdad. Originalmente esa fuente le sirvió a Maximiliano para dar de comer a sus cerdos, tal como es la costumbre de las familias campesinas de esa zona, tal como pudimos comprobar al visitar las viviendas de muchas personas de Chúa. Claro que esas fuentes de piedra, no tenían semejanza a la evidencia que nos llevó a esa investigación.

Luego de agradecer a los vecinos de Chúa y a tiempo de retirarnos, nos abrazamos con Maximiliano, sintiendo una profunda emoción por el final feliz de ese viaje. A medida que nos alejábamos, pudimos constatar que el sitio donde fue encontrada la Fuente Magna, no estaba muy lejos de la actual orilla. Al llegar a La Paz, me dispuse a informar al Arq. Javier Escalante, Director de UNAR, de todo lo que había acontecido en el viaje. Compartiendo con nuestra alegría por el exitoso resultado, nos pidió que elaboráramos un informe y que tomáramos mayores datos de la pieza, además de documentar su iconografía, para lo cual nos pidió que fuéramos al Museo de Metales Preciosos de la ciudad de La Paz.

Al día siguiente, acompañado por un dibujante, solicitamos a las autoridades de ese Museo que nos permitieran tomar fotografías y sacar “calcos” de los signos de su interior. Recibida la autorización, el dibujante acompañado por un joven arqueólogo de UNAR, se dispusieron a documentar la pieza. Tomaron papel de dibujo y con papel carbónico, pasaron cuidadosamente sobre las inscripciones.



De esa manera fueron plasmándose en el papel, los extraños signos. Fotografiamos la pieza desde diferentes posiciones. A medida que realizábamos esa tarea, vimos que en el exterior de la fuente, se apreciaba iconografía zoomorfa en alto relieve típica de la cultura Tiwanaku. Figuras de aves típicas del Lago Titicaca adornaban el exterior de la pieza. Dos serpientes constituían el borde de la vasija de piedra. Viendola desde arriba se apreciaba la cara de un batracio así como otros rostros en sus dos empuñaduras. Lo más extraño de la pieza estaba en su interior. Allí se veían diverso tipo de signos los que apreciándose con mucho cuidado, mostraban tres tipos de caracteres. Los que más llamaban la atención eran los que mostraban unos triángulos en bajo relieve unidos por líneas rectas, muy similares a los signos de la escritura cuneiformes, reconocida por la ciencia como la escritura más antigua en el mundo, típica de la Cultura Sumeria.
Una vez concluido el trabajo de documentación, llegamos a la conclusión que la pieza debería ser estudiada en profundidad, dejando de lado aquel primer juicio que señalaba que era falsa. La pieza que inicialmente fue calificada como falsa, tenía muchos elementos que más bien hacían pensar que era autentica aunque era difícil precisar su origen y su filiación cultural. De haber sido falsa, tuvo que participar gente con amplio conocimiento de escrituras antiguas, aspecto poco posible en Bolivia en la década de los sesenta.

Ahora teníamos en nuestras manos una pieza con características externas típicamente tiwanacotas e internamente con una colección de extraños signos. Inicialmente definimos que era necesario encarar el tema de los signos con la intención de descartar la posibilidad que estos hayan sido grabados en tiempos modernos.

Decidimos enviar copias de los calcos a diferentes investigadores en el mundo, Sin dar mayores datos sobre su procedencia, hicimos llegar los signos a epigrafistas, especialistas en escrituras arcaicas, institutos de reconocida solvencia científica. De esa manera esperábamos opiniones confiables sobre la autenticidad de los signos y esa aparente similitud con la escritura cuneiforme.







Antigua Escritura Cuneiforme








Signos Cuneiformes de la Fuente Magna




Otros signos de la fuente magna



Recibimos pocas respuestas aunque muchos manifestaron curiosidad indagando sobre el origen de esos signos. En esta etapa de la investigación mantuvimos una reserva en el ámbito nacional e internacional. Poca gente sabía que los signos de la Fuente Magna circulaban en diferentes partes del mundo.

Entre varios estudiosos debemos destacar la apertura y amplitud del investigador norteamericano Clyde Ahmed Winters PhD. quien tiene amplia experiencia en escrituras y lenguas antiguas, que a centrado sus estudios en encontrar relación de pueblos africanos en la América precolombina.





Clyde Ahmed Winter


Fue uno de los pocos estudiosos que se animaron a descifrar esos signos. El Dr. Winters nos hizo llegar la suya que dice: “Acérquense en el futuro a una persona dotada de gran protección en el nombre de la gran Nía. Este oráculo sirve a las personas que quieren alcanzar la pureza y reforzar su carácter. La Divina Nía difundirá pureza, serenidad, carácter. Usa este talismán (la Fuente Magna), para hacer germinar en ti sabiduría y serenidad. Utilizando el santuario adecuado, el santo ungüento, el sabio jura emprender el justo camino para alcanzar la pureza y el carácter. Oh sacerdote, encuentra la luz única para todos los que desean una vida noble.”

Según los textos antiguos, Ni-ash (Nammu o Nía) era la diosa que dio a luz al Cielo y a la Tierra, en los tiempos de los sumerios. El bajorrelieve que hay en la parte interior del vaso, que puede evocar una rana (símbolo de fertilidad), según algunos investigadores es justamente la representación de Nía, la diosa de los Sumerios.

En opinión de Winters, esos signos hasta podrían considerarse “presumerios” es decir, más antiguos que la lengua mas antigua del mundo.

Algunos arqueólogos han creído ver cierta familiaridad de la iconografía exterior con la de la cultura Pukara, pretiwanakota asentada en la región noroeste del Titicaca, muy cerca de la ciudad de Puno.

Por las referencias que ahora teníamos, era muy probable que la Fuente Magna haya sido utilizada como vaso sagrado para ceremonias religiosas que evocaban el culto de la fertilidad y la búsqueda de la pureza.

Hasta aquí lo que se pudo investigar hasta ese momento. Analizando lo obtenido surge la pregunta obligada…..¿cómo es posible que haya inscripciones proto-sumerias en un vaso encontrado cerca del Titicaca, a unos 3800 metros de altura sobre el nivel del mar, distante decenas de miles de kilómetros del lugar de expansión de la civilización sumeria?

Yo opino que esta evidencia es auténtica y es uno de los objetos antiguos más importantes del mundo a través del cual se puede conocer el pasado remoto de la humanidad y quien sabe explicar si hubieron contactos transoceánicos de América hacia África y Asia, y no al contrario como se suponía hasta hoy. Según mi colega y compañero de investigación, Bernardo Biados Jacovazzo, argentino de nacimiento pero radicado por muchos años en Bolivia, los Sumerios navegaban en sus embarcaciones a través de los canales del Tigris y del Éufrates con el fin de comerciar. Se sabe poco sobre la navegación marítima de los Sumerios, que tenía como base la actual isla de Bahréin, donde recientes excavaciones demostraron la existencia de un puerto comercial que estaba en operación 3000 años antes de Cristo. Según textos sumerios, el actual Bahréin se llamaba Dilmoun, y desde allí, las flotas sumerias partían hacia la desembocadura del Indo, de donde remontaban el gran río, llegando a Mohenjo-Daro para intercambiar tejidos, oro, incienso y cobre. Las embarcaciones sumerias eran lanchas que podían desplazar hasta 36 toneladas.

Biados indica que los Sumerios circunnavegaron África ya en el tercer milenio antes de Cristo, pero, una vez que llegaron a las islas de Cabo Verde, encontraron bloqueado el paso por vientos contrarios que soplan incesantemente hacia el sureste, viéndose obligados a hacer ruta hacia el oeste en busca de vientos favorables. Fue así que llegaron, por casualidad, a Brasil, a las costas del actual Piauí o Maranhao. De esos puntos exploraron el continente remontando los afluentes del Río Amazonas; en particular, el Madeira y el Beni. Fue de ese modo que habrían llegado a la zona del altiplano andino, que probablemente en el 3000 a.C. no tenía un clima tan frío. Se mezclaron con la población Pukara que procedía de la Amazonia como una expansión de los Arawak quienes junto a gente Colla, cuyos descendientes hablan hoy la lengua aimara. La cultura sumeria influenció a la gente del altiplano, no sólo en lo que respecta a lo religioso, sino también en su lengua ya que algunos lingüistas encontraron muchas similitudes entre el proto-sumerio y el aymara. Estas relaciones explicarían la coca que fue hallada en las momias de algunos faraones egipcios.

Como conclusión, solo podemos decir que esta pieza debe ser estudiada de forma más profunda y exhaustiva. Estos estudios deben ser complementados con investigaciones genéticas comparando las características de restos encontrados en América con otras del mal llamado “Viejo Mundo”, además de comparar lenguas y otras características.

De la misma manera, esas extrañas piezas que fueron encontradas en excavaciones y que no merecieron mayores comentarios, también deben ser investigadas en profundidad.






Extraña pieza encontrada en la Isla Paco, en el Lago Titicaca, en un contexto Tiwanaku, con claros rasgos asiáticos.



Fotografía de una pieza que se encuentra en el Smithonian Museum (USA) con signos similares a los encontrados en la Fuente Magna.


Quién sabe, en un futuro próximo podamos saber la verdad de lo que realmente sucedió en nuestra América.





[1] Biografía. Estudios: Facultad de Ingeniería Química, Universidad Mayor de San Andrés, La Paz, Bolivia. 1969. Facultad de Tecnología, Universidad Mayor de San Andrés, La Paz, Bolivia, Químico Industrial. 1975. Otros Estudios.Técnico en Administración de Empresas, Buenos Aires, República Argentina. 1971. Especialista en Química Nuclear - Comisión Boliviana de Energía Nuclear, La Paz, Bolivia: Cursos sobre Química Analítica Nuclear, Química Analítica, Cromatografía de Gases, Espectrofotometría de Absorción Atómica, Programación, Física Nuclear y Espectrometría Gamma, Técnicas Nucleares de Laboratorio, Informática, Fluorescencia de Rayos X, Análisis por Activación Neutrónica dictados entre 1975 y 1984. Funciones Desempeñadas. Jefe de Planificación de la Unidad Nacional de Arqueología (antes Dirección Nacional de Arqueología) 1998 – agosto 2009. Director Ejecutivo del Centro de Investigación de Tecnología Integral INTI. 1987-actualidad. Jefe del Laboratorio de Análisis de Lubricantes Usados en Maquinaria, Tractores y Equipos S.A. (MATREQ S.A.), Distribuidor exclusivo Caterpillar para Bolivia, 1988-1997. Jefe de Investigaciones Arqueológicas del Instituto Nacional de Arqueología de Bolivia INAR. 1989. Jefe de Planificación Científica del Instituto Nacional de Arqueología. 1988. Jefe de Laboratorio de Datación Carbónica del Instituto Nacional de Arqueología de Bolivia, La Paz. 1987. Jefe de la División de Química y Métodos Analíticos del Instituto Boliviano de Ciencia y Tecnología Nuclear, La Paz, Bolivia. 1982-1984. Jefe del Centro de Investigaciones Nucleares de COBOEN, La Paz, Bolivia. 1980. Jefe de la División de Radioquímica del Centro de Investigaciones Nucleares, COBOEN, La Paz. 1979. Jefe del Laboratorio de Química de la Comisión Boliviana de Energía Nuclear, La Paz, Bolivia. 1976 1978. Trabajos Realizados. Investigación Social. DISEÑO DE PROYECTOS DE INVESTIGACIÓN: Proyecto Taypi Kala, en el lago menor del Titicaca y zona circunlacustre 2008 y 2009. Proyecto Thunupa, de desarrollo integral para la región circunsalar 2008. Proyecto Titikaka, proyecto a ser coordinado con el Viceministerio de Turismo de alcance macroregional (Lago Mayor y Menor del Titicaca) 2007 y 2008. Proyecto de reconstrucción de los rostros de la pareja real de Tiwanaku 2007. Proyecto de Conservación de Portadas Monumentales de Pumapunku, ejecutado con éxito. Proyecto arqueológico “Akapana” en 2000 y que se ejecutó desde 2004 hasta junio 2009. Proyecto arqueológico “Pumapunku” 2004 que se ejecutó desde 2005 a 2007. Proyecto de conservación arqueológica en la “Isla de la Luna”. Proyecto arqueológico “Thunupa”, zona circunvalar. Proyecto “Traslado de piezas líticas Tiwanakotas a su lugar de origen” Proyecto Traslado del Monolito Bennet de La paz a su lugar de origen 1995 – 2001. Proyecto de Excavaciones arqueológicas en la Iglesia de San Francisco, La Paz. Proyecto Museos en Tiwanaku. Proyecto agroarqueológico de rescate y rehabilitación de sistemas agrícolas prehispánicos en la zona del lago Titicaca. Diseño de proyectos vinculados con la Ley de Participación Popular. Proyectos de revalorización cultural en el área circunlacustre del Titicaca. INTERVENCIÓN EN INVESTIGACIONES: Proyecto arqueológico “Akapana”, como Coordinador. Proyecto “Conservación y Movilización de Bloques monumentales de Pumapunku”, como Coordinador. Proyecto de conservación arqueológica en la “Isla de la Luna”, responsable de ejecución en coordinación con comunarios. Proyecto arqueológico “Thunupa”, zona circunvalar, encargado de prospección y coordinación con autoridades municipales. Proyecto “Traslado de piezas líticas Tiwanakotas a su lugar de origen”, miembro del Comité oficial y encargado de aspectos de ceremonias rituales andinas. Proyecto de Excavaciones arqueológicas en la Iglesia de San Francisco, La Paz, como investigador. Proyecto Museos en Tiwanaku, apoyando el diseño museográfico. Proyecto agroarqueológico de rescate y rehabilitación de sistemas agrícolas prehispánicos en la zona del lago Titikaka, como encargado de ejecución en coordinación con comunidades campesinas. Diseño de proyectos vinculados con la Ley de Participación Popular, ejecutando proyectos diversos con campesinos. Proyectos de revalorización cultural en el área circunlacustre del Titicaca, coordinando con comunidades campesinas. Trabajos Realizados Investigación Tecnológica. Preparación de muestras, determinaciones analíticas en minerales, líquidos y concentrados de Uranio, determinaciones en impurezas de minerales, líquidos y concentrados de Uranio, determinaciones analíticas cualitativas y cuantitativas en diversos tipos de muestras, determinaciones fisico químicas en aguas, minerales no ferrosos y ferrosos, métodos clásicos de química analítica: volumetría, gravimetría, complexometria, métodos de instrumentación mediante: espectrofotometría visible, ultravioleta, de absorción atómica, fluorimetría, espectroscopía de emisión, espectrometría gamma, fluorescencia de rayos X, cromatografía de gases, papel y líquidos, métodos matemáticos para optimización de resultados de análisis, puesta a punto de metodologías analíticas, preparación de pastillas termoluminiscentes, marcación de moléculas con compuestos radiactivos, análisis no destructivos en materiales, diseño de proyectos de investigación, centelleo líquido para aplicaciones industriales y otras como datación arqueológica mediante el método del Carbono 14. Análisis de lubricantes para establecer desgaste de maquinaria y estado del aceite: espectrofotometría de AA, espectroscopía Infrarojo, viscosidad cinemática, determinación de agua en aceite, contaminación de diesel. Publicaciones. Proyecto Tiwanaku – Paititi (en preparación). Varios artículos sobre Tiwanaku, Akapana. La Sabiduría Ancestral 2000. Pensamiento filosófico andino. 1997. El conocimiento científico precolombino. 1996. Ciencia y Tecnología prehispánica. 1987. Anomalías magnéticas en piezas de la estatuaria lítica de Tiwanaku, Reunión Boliviano Peruana de Arqueología, Copacabana, Bolivia. 1986. Técnicas nucleares en el estudio de recursos hídricos, Instituto Boliviano de Ciencia y Tecnología Nuclear. 1984. Técnicas nucleares aplicadas en la industria, Instituto Boliviano de Ciencia y Tecnología Nuclear. 1984. Técnicas nucleares en la evaluación de recursos naturales, UMSA, La Paz, Bolivia. 1983. Fluorescencia de Rayos X, Oruro, Bolivia. 1983. Técnicas de Radioesterilización de plagas, Lima, Perú. 1980. Control analítico en la metalurgia del Uranio, San José, Costa Rica. 1979. Métodos fluorimétricos de análisis de residuos en la metalurgia del Uranio, Reunión Nacional de Química. 1978. Métodos volumétricos de análisis de concentrados de Uranio, Reunión Nacional de Química. 1978. Métodos espectrofotométricos de análisis de minerales de Uranio, Reunión Nacional de Química, La Paz, Bolivia. 1978. Participación en Reuniones Científicas. En Arqueología. Seminario sobre arqueología, Centro de Investigaciones Etnoarqueológicas INAR, La Paz. 1986 Reunión Boliviano Peruana de Arqueología, Copacabana. 1987. Tercera Mesa Redonda de Arqueología Boliviana, La Paz. 1990. Encuentro Internacional sobre Agroecología, organizado por la Agencia Alemana para el Desarrollo DSE y la institución Trees for People, Huatajata, La Paz, Bolivia. 1992. Encuentro Internacional ECO 92 sobre Ecología y medio Ambiente, participación como disertante, Río de Janeiro, Brasil 1992. Encuentro de ONGs sobre proyectos de Desarrollo Rural 1993. Seminario de Fortalecimiento Comunitario organizado por la Secretaría Nacional de Participación Popular. 1996. Encuentro con representantes de Prefecturas y Arqueología del Viceministerio de Cultura, Pocona, Cochabamba, Noviembre 2000. Encuentro con representantes de Municipios de Chuquisaca, reunión auspiciada por la Prefectura del departamento de Chuquisaca, Sucre, Abril 2001. En Tecnología. Primera Reunión Nacional de Química, representante de la Comisión Boliviana de Energía Nuclear. 1978. Seminario sobre técnicas nucleares de control de plagas, Comisión Interamericana de Energía Nuclear (OEA), Lima, Perú. 1980. Seminario sobre usos pacíficos de la Energía Nuclear en la Universidad Técnica de Oruro. Simposio sobre evaluación de recursos naturales, Universidad Mayor de San Andrés, La Paz. Otras Actividades Realizadas. Miembro del grupo multidisciplinario Centro de Estudios de la Sabiduría Ancestral 2008 a la actualidad. Miembro de la institución Poder Originario, de trabajo de recuperación de la herencia ancestral y las culturas originarias 1999 a la actualidad. Responsable de la División Química de la empresa Tecnología y Servicios Asociados SRL., La Paz. 1980 Dirección Técnica de Industrias Químicas Confort, La Paz. 1983 1985. Director Ejecutivo del Centro de Investigación de Tecnología Integral INTI. 1987-actualidad.

15 de mayo de 2010

Civilizaciones desaparecidas bajo las arenas del Gobi - Débora Goldstern


Civilizaciones desaparecidas
bajo las arenas del Gobi
Débora Goldstern



Desierto del Gobi


Así como Atlántida lidera el ránking de las civilizaciones desaparecidas que más fervor despierta, otras antiguas culturas no registradas aún en la historia, supieron captar en su momento la atención de los medios aunque siempre enmarcadas dentro del misticismo y leyenda popular, ya que hasta el momento carecemos de mayores evidencias.

Una de esas narraciones menciona que bajo las arenas del desierto del Gobi, donde confluyen países como China, Mongolia y Rusia, se hayan enterradas ciudades desconocidas, que los locales dicen se remontan a miles de años.

En
Encuentro con Hombres Notables, Gurdjieff hace mención a estos enigmáticos restos, aunque advierte que el secreto de su localización conservado de generación en generación, penaba con la muerte a quién se atrevía a divulgarlo.

La ocultista por excelencia
Helena P. Blavatsky, también aludió, a la existencia de una civilización primigenia que situaba en el Gobi.

Sin embargo no fue hasta que
James Churchward, un coronel inglés quién popularizó la idea sobre Mu a través de varios trabajos publicados donde se hacía referencia a un antiguo continente erigido, según dijo, en el Océano Pacífico, que la historia sobre ciudades desaparecidas del Gobi retomó la atención pública.

Para Churchward no había duda, que Mu era la responsable de aquellos remotos vestigios, aunque nunca pudo presentar alguna prueba que avalara lo narrado en sus libros, que vieron la luz a principios del siglo XX.

Sin embargo, tiempo antes que los libros del viejo coronel inglés instalaran el concepto de Mu a nivel mundial, un misterioso norteamericano,
Baird T. Spalding, dio a luz una obra, conocida como La Vida de los Maestros, donde se refería a estas mismas historias, sobre ciudades muertas enterradas en el Gobi, con la salvedad que su experiencia databa de 1894 y la hizo conocida en 1924, dos años antes de que Churchward escribiera sobre Mu.

Un examen de La Vida de los Maestros realizados por esta autora, arroja que sin lugar a dudas, y teniendo en cuenta la fecha de publicación, esta obra, inspiró principalmente a J. Churchward, quién parece haber tomado pasajes enteros de la mismas en función de su propio trabajo. Al leer, El continente perdido de Mu, se advierten semejanzas más que notables con el escrito de Spalding, por no decir, casi copia fiel de algunos pasajes, aunque para no ser injustos con el viejo coronel, debemos decir que su información sobre los hermanos naacanales llegados de Mu, fue muchísimo más ampliada.

Otro autor que parece haber caído bajo el inlflujo de La Vida de los Maestros, fue el famoso fundador del movimiento Yo Soy, Guy Ballard. Su ya clásico
Misterios Desvelados, revela la ascendencia de Spalding en la construcción de las historias dedicados a reseñar el pasado de las civilizaciones del Gobi.

Retomando La Vida de los Maestros, el autor presenta intrigantes capítulos sobre estas misteriosas ciudades, aunque tampoco aporta demasiadas pruebas, y aunque señala que tomó fotografías certificando los hallazgos, estas evidencias nunca fueron publicadas.
Muchos investigadores creen que en realidad Spalding inventó la historia de su viaje hacia aquellos parajes ignotos, y que su libro no tiene ninguna validez.

Sin embargo vale la pena acercarse a estas referencias, ya con los recaudos señalados.

Juzgue el lector.





Capítulo I. Pág. 137-139

La mañana del primero de enero nos encontró levantados muy temprano, plenamente despejados. Cada uno de nosotros tenía la sensación de que un futuro acontecimiento nos haría considerar nuestras experiencias pasadas como simples mojones en el camino. Mientras nos reuníamos alrededor de la mesa del desayuno, vimos llegar al amigo que habíamos conocido en la terraza de la casa de Emilio, en el pequeño pueblo donde habíamos parado cuando nos dirigíamos hacia aquí. Se trataba de aquel hombre que había interpretado mi sueño. Después del intercambio de saludos, dijo: «Habéis estado con nosotros más de un año. Como os quedaréis aquí hasta el mes de abril o mayo, he venido a invitaros a ir al templo de la gran cruz en 'T, tallado, como habéis observado, en la pared rocosa que hay justo a la salida del pueblo». Observamos que las estancias de ese templo habían sido excavadas en la propia roca, que formaba una pared vertical de más de doscientos metros de altura. Las cavidades eran lo bastante profundas como para dejar un buen muro en el costado de la pared exterior.

Por todos lados se sentía la necesidad de ventanas para la luz o la ventilación. Se habían hecho aberturas en ese muro, que daba al sol del mediodía. Las ventanas medían alrededor de un metro cuadrado y cada estancia tenía dos, salvo la primera, que se encontraba en el nivel inferior. Aquella estancia no tenía más que una salida que comunicaba con una gran grieta, formada por la erosión, en la muralla rocosa al este del templo. Se podía entrar en el cuarto inferior solamente por el túnel cavado en plena roca y a través de la grieta. La ventana de este cuarto no fue hecha hasta más tarde. Al principio, la entrada del túnel estaba escondida por una gran piedra que formaba parte de un pliegue de la pared. Esta piedra estaba situada sobre un reborde y había sido colocada de tal manera que se podía dejar caer para bloquear la entrada desde el interior. La piedra cerraba la entrada y, cuando estaba en su lugar, no se podía mover desde el exterior. Era imposible acceder a ese reborde más que por una escalera de una veintena de metros. Las aberturas que hacían de ventanas estaban provistas de grandes piedras planas insertadas en las ranuras, de modo que podían ser deslizadas para bloquear las ventanas. De esa forma, ninguna abertura resultaba visible para un observador que mirase desde el pueblo. Nos informaron que se había recurrido a ese modo de construcción para proteger el templo contra las bandas de merodeadores que infestaban la comarca más al norte. Estas bandas bajaban algunas veces hasta el pueblo, que ya había sido saqueado varias veces sin que sus habitantes sufrieran daño alguno, ya que se refugiaban en el templo.

Nuestros amigos no habían edificado el templo. Lo habían adquirido a sus habitantes para conservar allí numerosos archivos a los que daban un gran valor. Desde esta adquisición, las incursiones de los bandidos habían cesado, los habitantes del pueblo no habían vuelto a ser molestados y todo el mundo vivía en paz. Se decía que algunos de esos archivos databan de la llegada a la tierra de los hombres civilizados que provenían directamente de la Tierra Materna. Se trataba de los naacales o Hermanos Santos, aparecidos en Birmania y que enseñaron a los Nagas, lo cual parece probar que los ancestros de estas gentes eran los autores de la Sourya Siddhanta y de los Vedas primitivos. La Sourya Siddhanta es la obra conocida más antigua de astronomía. Según los archivos que mencionamos, la obra se remonta a treinta y cinco mil años atrás. Los Vedas primitivos datarían de cuarenta y cinco mil años. No se nos dijo que los documentos fueran todos originales, ya que muchos habían sido copiados de las mismas fuentes que los archivos babilónicos y traídos aquí con vistas a su preservación. Los documentos primitivos eran los originales de los tiempos de Osiris y la Atlántida.



Las habitaciones del templo estaban dispuestas una sobre la otra: siete plantas que se comunicaban por medio de escaleras talladas en plena roca. El acceso a los escalones se encontraba en un rincón de cada habitación. Cada escalera subía, en una pendiente de cuarenta y cinco grados, hasta un rellano donde se abría la planta siguiente. Entre el techo de una estancia y el suelo de la otra, la piedra tenía alrededor de dos metros y medio de espesor. El techo de la habitación superior, en el séptimo piso, se encontraba a unos cuatro metros por debajo de un largo saliente del precipicio que, a su vez, estaba a una treintena de metros de la cima. Una escalera partía de esta habitación y comunicaba con la estancia central: un conjunto de cinco habitaciones excavadas en la pared del saliente. Había dos a la derecha y dos a la izquierda de la habitación central, de manera que el plano de la construcción tenía la forma de una inmensa T. Los cuartos superiores estaban excavados de tal modo que el saliente hacía la función de balcón. La roca era de granito suave de grano grueso. El trabajo, evidentemente, había sido hecho a mano, con herramientas rudimentarias, y llevó numerosos años terminarlo. Ninguna pieza de madera había sido empleada en la construcción

Capítulo II pág. 149-151

“Habíamos llegado al pie de la escalera. La subimos y entramos en el túnel con los dos hombres que nos acompañaban. El túnel había sido excavado en la roca y pensamos que estaría oscuro, pero se hallaba lo suficientemente iluminado como para permitirnos ver de lejos; además, la luz parecía rodearnos de un modo que no proyectaba ninguna sombra. Habíamos notado ese mismo fenómeno durante el día anterior, pero ninguno había comentado nada al respecto. Mas tarde, resolvieron nuestras dudas cuando nos explicaron que la luz estaba alrededor de nosotros, tal y como la habíamos percibido. Cuando no había nadie en el túnel, éste permanecía oscuro. Lo atravesamos y subimos las escaleras hasta llegar a la tercera habitación, que era un poco más grande que las dos de las plantas inferiores. Había un gran número de tablillas, una al lado de otra, a lo largo de las paredes. Descubrimos que otra gran habitación había sido excavada detrás de ésa y supimos, más adelante, que estaba igualmente llena de esas tablillas de un marrón rojizo oscuro y cuidadosamente barnizadas. Algunas tenían un tamaño de cuarenta por sesenta centímetros, su espesor era de cinco centímetros y su peso de cinco a seis kilogramos. Otras eran mucho más grandes. Estábamos muy intrigados por saber cómo habrían sido transportadas a través de las montañas. Se nos respondió que esas tablillas no habían sido llevadas a través de las montañas, sino que las habían traído del país del Gobi en la época en que esa comarca era una tierra fértil y bien poblada, antes de que las montañas se hubiesen elevado. Mucho tiempo después del surgimiento de las montañas, fueron guardadas en ese lugar para preservarlas de cualquier peligro.

Antes del nacimiento de las montañas, parece que un inmenso maremoto había inundado una gran zona del país y asolado o destruido a la mayor parte de la población. Los supervivientes quedaron aislados del mundo y privados de los medios necesarios para su supervivencia. Ellos fueron los ancestros de las bandas errantes de bandidos que, todavía hoy; infestan la planicie del Gobi.


El gran Imperio Uigour se extendía entonces en la región del Himalaya y en el desierto del Gobi. Había grandes ciudades y una civilización muy avanzada. Después de la destrucción de las ciudades a causa de la gran inundación, las ruinas quedaron cubiertas por las arenas movedizas del desierto. Tomamos nota de todos estos detalles que nos iban traduciendo de las tablillas. Más tarde, descubrimos dónde estaban ubicadas tres de esas ciudades. Algún día, cuando las excavaciones se completen, la autenticidad de esos archivos será verificada. Ellos afirman que el origen de esta civilización se remonta a muchos centenares de miles de años. Pero, como no es nuestra intención escribir sobre arqueología, damos por terminada esta digresión”

Interpretación de las tablillas pág 158-159

“Nuestra anfitriona se volvió hacia la tablilla y prosiguió: «En estas tablillas se halla registrado que Dios fue llamado Principio Director -Cabeza, Mente-, y que se simbolizó mediante un carácter parecido a vuestra letra M, que se llamaba M-u. Traducido a vuestro lenguaje, eso sería DIRECTOR o CONSTRUCTOR. »Este Principio Director estaba por encima de todo y lo controlaba todo. El primer Ser que creó fue llamado la expresión del Principio Director, y fue creado con la forma del Principio, pues el Principio carecía de otra forma que la Suya para expresarse.


Este Ser creado por el Principio Director era la expresión externa del propio Principio. Fue creado a imagen de éste, pues el Principio Director carecía de otra forma o muestra. El Principio Director otorgó a Su creación todos Sus atributos y esta creación tuvo acceso a todo lo que tenía el Principio. Se le dio poder sobre toda forma externa. Tenía la forma de Su Creador, los atributos de Su Creador y el poder de expresarlos de la manera perfecta en que se expresa el Creador, siempre y cuando la creación permaneciese en armonía con el Principio. No se desarrolló ninguno de los atributos del ser creado, pero el Creador, que tenía en mente el ideal o plan perfecto que debía expresar Su creación, situó a ésta en un entorno ideal o perfecto donde existían todas las condiciones para llevar a cabo su desarrollo perfecto. Una vez logradas dichas condiciones, se situó a ese Ser entre ellas; se le llamó Señor Dios, y al lugar en que se Le colocó; se le denominó M-u o M, que más tarde se conocería como la cuna o madre. Quisiera que os dieseis cuenta de que para explicar todo esto utilizo palabras de vuestro lenguaje para que podáis comprenderlo”.

Capítulo IX pág. 197-199

“A partir de ese momento, nos aplicamos con diligencia al estudio del alfabeto bajo la dirección de Chander Sen. Los días pasaban con una rapidez vertiginosa. A finales del mes de abril, cuando la fecha de nuestra partida hacia el desierto del Gobi se acercaba, la mayor parte de los archivos estaban todavía sin traducir. Nos consolábamos con la idea de que podríamos regresar para acabar el trabajo. Nuestros amigos habían traducido para nosotros una gran parte de los documentos, pero habían insistido en que estudiáramos los caracteres de las escrituras para poder traducirlas nosotros mismos. Anteriormente, en el mes de septiembre, nos habíamos reunido con el grupo que nos acompañaría en el desierto del Gobi hasta las tres antiguas ciudades en ruinas, cuya ubicación se ofrecía en algunos de estos códices. Aunque entonces no los habíamos visto, nos habían hablado de su existencia. Los que habíamos conocido no eran más que copias, que habían despertado nuestra curiosidad, de las crónicas que teníamos ahora ante nosotros. Ambos documentos remontan la existencia de esas ciudades en más de doscientos mil años. Se señala que sus habitantes disfrutaban de un elevado grado de civilización, pues conocían las artes y los oficios, y trabajaban los metales; el oro era un metal tan común que lo utilizaban para hacer vasijas y herrar los caballos.


También se señala que esa gente gozaba de un buen grado de dominio de todas las fuerzas naturales, así como de sus propios poderes otorgados por Dios. De hecho, las leyendas -si es que son tales- que hacen referencia a este asunto se parecen bastante a las de la mitología griega. Si los mapas son correctos, este vasto imperio abarcaba la mayor parte de Asia y Europa, alcanzando el mar Mediterráneo, hasta lo que hoy se conoce como Francia, y su punto más alto estaba tan sólo a doscientos metros por encima del nivel del mar. Se indica que se trataba de una gran llanura, muy productiva y muy poblada, una colonia de la Patria. No hay duda de que encontrar algún resto de dichas ciudades sería un importante hallazgo histórico, ya que la descripción que los códices ofrecen de este país eclipsa a la del antiguo Egipto en cuanto a pompa y esplendor durante las dinastías de sus siete reyes. Se dice que antes del reinado de esos reyes, había sido incluso más próspero. El pueblo se gobernaba a sí mismo; no había guerras, vasallos ni esclavos. Llamaron a su soberano «Principio Director», y amaron y obedecieron a ese Principio Director. Las crónicas aseveran que el primer rey de la primera dinastía usurpó el gobierno al Principio Director y se autoproclamó soberano.


Capítulo XII pág 228-231

Rayrnond preguntó a Bagget Irand si quería hablarnos de los pueblos que habían habitado en esa región y edificado ciudades corno aquellas cuyas ruinas se encontraban bajo nuestro campamento. Él respondió: «Poseernos sobre ese asunto escritos celosamente conservados, de generación en generación, desde hace más de sesenta mil años. Según esos documentos, la ciudad sobre la que estarnos acampados fue fundada hace unos doscientos treinta mil años. Los primeros habitantes vinieron del Oeste, mucho antes de la fundación de la ciudad, y colonizaron el Sur y el Suroeste. A medida que las colonias se desarrollaban, una parte de sus habitantes emigraba hacia el Norte y el Oeste, y al final todo el país quedó poblado. Tras haber plantado jardines fértiles y sembrado los campos, los colonos comenzaron a fundar las ciudades. Al principio, éstas no eran grandes, pero, con el correr de los años, los colonos del país consideraron que. era útil poder reunirse y asociarse para poner en práctica sus conocimientos de artes y ciencias. Edificaron templos, pero no los destinaron al culto, ya que la vida que llevaban era ya en sí un ejercicio de adoración continuo. Su existencia estaba dedicada a la gran causa de "la vida, y mientras esto duró, la vida no les falló jamás. »En esta época era habitual encontrar hombres y mujeres de varios miles de años. Ellos no conocían la muerte, pasaban de un nivel de comprensión a otro, hacia estados cada vez más elevados de vida y de realidad. Aceptaban la verdadera fuente de la vida, y la vida les daba a cambio sus tesoros ilimitados. »Pero antes de seguir, me desviaré un poco del terna. Volvamos a los templos. Eran lugares donde se conservaban documentos escritos con todos los conocimientos alcanzados en el ámbito de las artes, las ciencias y la historia, a fin de que aquellos que quisieran aprender pudieran acceder a ellos. Los templos no eran lugares para hablar de asuntos científicos profundos. Los actos de adoración eran parte de la vida cotidiana del individuo; no había horas señaladas, ni personas seleccionadas para el culto. »Los habitantes idearon nuevas vías de comunicación e inventaron el empedrado. Aprendieron a edificar casas confortables. Supieron cómo explotar las canteras de piedra, idearon el ladrillo y el mortero; desarrollaron todas esas cosas que vosotros ya conocéis y así, edificaron sus moradas y sus templos. »Comprendieron que el oro era un metal excepcionalmente útil, a causa de su inalterabilidad. Encontraron la manera de extraerlo de las arenas auríferas y de las rocas, hasta que se convirtió en un metal común para ellos. También trabajaron otros metales, que había en abundancia, según la medida de sus necesidades.

Después de esto, las comunidades dejaron de depender enteramente de la agricultura. Comenzaron a suministrar a los trabajadores del campo artículos manufacturados que les permitían extender su zona de trabajo. Los núcleos poblacionales se agrandaron y se desarrollaron hasta convertirse en ciudades de cien mil y hasta doscientos mil habitantes. »Sin embargo, no había jefes temporales ni gobernadores. El gobierno era confiado al consejo elegido por los propios habitantes. Este consejo cambiaba sus delegaciones con las de otras comunidades. No se promulgaban leyes ni reglas para la conducta de los individuos. Cada uno era responsable de sí mismo y vivía según la ley universal. Las leyes humanas eran inútiles, no había necesidad de ellas. »Enseguida, aquí y allá, algunos individuos comenzaron a desviarse. Pronto se convirtieron en amos, situándose por delante de los demás, al tiempo que desaparecían los hombres que apreciaban su trabajo. El amor, que no había sido completamente desarrollado por todos, produjo una separación imperceptible que no cesó de acentuarse, hasta el día en que un hombre de una personalidad extremadamente fuerte se instauró corno rey y dictador temporal. Corno gobernó sabiamente, las gentes aceptaron su ley sin pensar en el porvenir. Algunos tuvieron una visión de lo que vendría y se retiraron a comunidades cerradas, viviendo desde entonces una vida más o menos recluida y buscando el modo de mostrar a sus conciudadanos la locura de la separación.

El rey fundó la primera orden de gobernadores temporales, en tanto que los disidentes formaron la primera orden monástica. Se necesitarían profundos estudios e investigaciones para entender el laberinto de caminos seguidos por los disidentes. Algunos conservaron la doctrina simple y vivieron según ella. Pero, en general, la vida se volvió muy compleja; tan compleja que la mayoría dejó de creer que existía una forma de vida más simple, más equilibrada, en cooperación directa con el creador de toda vida. Estas gentes ya no veían que su existencia era un camino complejo y rudo, ni que la vida simple, en armonía con la gran causa creadora, aporta la abundancia. Pero es necesario que continúen en este Camino hasta que descubran otro mejor». Dicho esto, el orador interrumpió su discurso y se quedó un momento en silencio. Apareció súbitamente ante nuestros ojos una imagen, inmóvil al principio, que después fue animándose. Las formas comenzaron a moverse y las escenas a cambiar, a veces de un modo espontáneo, y otras a medida que el orador las comentaba. Bagget Irand parecía poder mantener estas escenas y reproducirlas a voluntad según las preguntas y las explicaciones dadas. Se trataba de escenas que presumiblemente habían tenido lugar en aquella ciudad en ruinas sobre la que acampábamos. No era muy diferente a cualquier ciudad populosa del Oriente de hoy en día, salvo que las calles eran más anchas y estaban bien conservadas. Las gentes iban bien vestidas, con ropajes de gran calidad. Tenían el rostro luminoso y alegre.

No se veía en ninguna parte soldados, ni pobres o mendigos. La arquitectura atrajo nuestra atención; los edificios parecían sólidos, bien construidos y tenían un aspecto agradable. Aunque no se observaba demasiada fastuosidad, uno de los templos sobresalía por su magnificencia. Se nos informó que había sido enteramente construido por voluntarios, y que era uno de los más antiguos y bellos del país. Si esas imágenes eran verdaderamente representativas, la gente, en general, era ciertamente feliz y estaba satisfecha. Se nos dijo que los soldados no aparecieron hasta después de los doscientos años del segundo rey de la primera dinastía. Con el fin de mantener la pompa de su corona, este rey comenzó a poner impuestos y a reclutar soldados. Al cabo de unos cincuenta años la pobreza apareció en algunas zonas aisladas. Es en ese momento cuando una parte de la población abandonó la ciudad y se retiró, descontenta del reino y de los hombres en el poder. Bagget Irand y su familia descendían directamente de ese grupo de personas”.

Capítulo X- Segunda Parte Pág. 341-348

“A la mañana siguiente, mientras esperábamos al abad, llegó un mensajero que anunció que se esperaba que acudiésemos ante el Dalai Lama a las dos en punto de esa tarde. A continuación, fuimos en busca del abad y le encontramos cuando se disponía a abandonar la sala de audiencia. Su rostro resplandecía, pues en su mano sostenía nuestro permiso para viajar a voluntad por el país. Tras leer la orden traída por el mensajero, dijo: «No se trata de una orden; es sólo una solicitud. La audiencia es para entregaros este permiso». Como estábamos todos juntos, propuso ir inmediatamente a ver los códices. Nos aguardaba una gran sorpresa. Encontramos miles de tablillas de arcilla y textos en placas de cobre y bronce, así como bellas tablillas cinceladas en fino mármol blanco. Como ésa era nuestra primera oportunidad de entrar en contacto con ese tipo de registros, decidimos examinarlos inmediatamente. El abad nos dijo que no estaba familiarizado con las tablillas, pero que le habían contado que eran de origen persa y que intentaría encontrar al lama que las conocía. Así que salió y nosotros nos quedarnos examinándolas. Los caracteres no le resultaron familiares a nadie de nuestro grupo. Las tablillas consistían en dos losetas de puro mármol blanco de alrededor de medio centímetro de grosor, unidas mediante un cemento que no pudimos identificar. Los bordes aparecían bellamente biselados y a su alrededor tenían un margen de unos cinco centímetros con figuras cinceladas. Muchas de esas figuras eran incrustaciones de oro puro, mientras que todos los títulos aparecían damasquinados en oro puro, pero sin relieves. Las tablillas estaban cuidadosamente numeradas por grupos y cada grupo recibía un número de serie. Las fechas venían indicadas mediante dibujos de coronas de flores entrelazadas con hojas de parra. Según este sistema, si tuviéramos que señalar una fecha corno 1 de enero de 1894, el primer mes del año aparecería representado con el tallo de una flor, que no acabase en yema, con una incrustación de jade. El primer día del mes estaría encarnado por el tallo rematado por un capullo, con una incrustación de oro. El de la cifra 1894, aparecería representado con el tallo con un capullo lo suficientemente abierto corno para revelar el pistilo de la flor. Los pétalos de la flor eran incrustaciones de lapislázuli, con el pistilo en oro y un pequeño diamante embutido en oro.

El 8 es la flor que muestra ocho estambres; cada uno de ellos tiene-una incrustación de oro alrededor del pistilo, con un diamante más pequeño en el oro. El 9 aparece representado por una rosa de nueve pétalos totalmente florecida, con un pétalo de lapislázuli, otro de jade, y otro de calcedonia; repitiéndose esta secuencia en tres ocasiones. Eso señala que ya no hay más dígitos. El sistema iba del O al 9, y se repetían las secuencias para expresar números mayores. El 4 es un lirio en el proceso de abrirse, mostrando los pistilos y tres estambres. La copa del lirio es una incrustación de jade pálido, los estambres son de ópalo rojizo con cuatro pequeños diamantes, y el pistilo es de lapislázuli, con cuatro pequeños diamantes.

El espacio por encima del texto estaba adornado con una especie de parra con incrustaciones de oro, mientras que las hojas eran de jade verde; podía apreciarse hasta el más mínimo detalle. Las tablillas eran una joya en sí mismas. El tipo de tablilla y el método de fechado eran del período atlante temprano. Cada tablilla podría costar una fortuna, en caso de ser puestas a la venta. Mientras cavilábamos sobre todo ello, llegaron el abad y el superior, acompañados por el anciano lama que se encargaba de los registros. Nos sumergirnos de tal manera en ese recital de historia que el abad tuvo que avisarnos de que se acercaba la hora de nuestra cita con el Dalai Lama y que debíamos cambiarnos de indumentaria para ello. Cuando llegamos a nuestros aposentos, hallarnos túnicas para cada uno de nosotros, pero cómo ponérnoslas fue todo un desafío. El tiempo había pasado con tal rapidez que decidirnos intentarlo sin consultar y acabarnos vistiéndonos de cualquier manera. Resultó que algunos nos las habíamos puesto al revés, otros habían dejado la parte interna de la túnica hacia fuera, mientras que sólo unos cuantos se las habían puesto correctamente.

Al llegar a la cámara de audiencias vimos al Dalai Lama cruzar el salón con su guardia y entrar en la cámara a través de las enormes puertas. Estuvimos seguros de haber visto una amplia sonrisa en su rostro. Nos quedarnos aguardando a que abrieran la puerta lateral, que era la señal que esperábamos para entrar en la cámara. La puerta no tardó en abrirse y nos condujeron al interior, que lucía una de las decoraciones más lujosas que jamás hemos visto. El techo de la habitación remataba en una gran bóveda central. En esta bóveda había tres grandes lucernarios por los que penetraban grandes haces de luz solar, que iluminaban la estancia con un brillo y esplendor demasiado magníficos para ser descritos. Las paredes se hallaban totalmente cubiertas de tapices bordados en oro, con figuras entretejidas en hilo de plata. En el centro de la sala, sobre un estrado elevado y cubierto con un tejido hilado en oro, se sentaba el Dalai Lama, ataviado con un manto de hilo de oro ribeteado de púrpura e hilo de plata. El abad y el superior nos condujeron ante el Dalai Lama, y, al igual que en la ocasión anterior, permanecieron a cada extremo de la fila. Tras darnos la bienvenida, el Dalai Lama bajó del estrado y se puso de pie frente a nosotros. Elevó las manos, nos arrodillarnos y recibirnos sus bendiciones. Al incorporarnos, el Dalai Lama se acercó a nuestro jefe.


Después, le prendió un broche sobre el pecho y habló a través de un intérprete: «Esto os permitirá tanto a vos como a vuestros compañeros circular con libertad por estas tierras. Podéis ir y venir según tengáis a bien y; por ello, os concedo esta encomienda que os otorga el estatus de ciudadano del Tíbet. Os concedo el título de Señor del Gran Gobi». Luego recorrió toda la fila, prendiendo broches más pequeños, aunque similares, sobre el pecho de cada uno de nosotros, diciendo: «Ésta es una muestra de mi estima. Os dará acceso a toda la tierra del Tíbet. Es vuestro salvoconducto allí donde vayáis». De manos del abad, tomó el pergamino que contenía el nombramiento y se lo entregó a nuestro jefe. Los broches estaban bellamente labrados en oro, guarnecidos de filigrana, con una imagen del Dalai Lama en el centro tallada en relieve sobre jade, como un camafeo. Para nosotros fue una joya que apreciamos con la más alta estima. El Dalai Lama fue todo bondad a lo largo de la ceremonia. Lo único que pudimos decir fue: «Gracias». El anciano lama encargado de los códices entró y nos informaron de que compartiríamos la cena con el Dalai Lama. Una vez acabada la comida, la conversación derivó hacia el tema de las admirables tablillas. El Dalai Lama, así como el lama anciano, nos ofrecieron un detallado relato -a través de un intérprete- acerca de la historia de las tablillas, que anotamos cuidadosamente. Parece ser que esas tablillas fueron descubiertas por un sacerdote budista itinerante en unas criptas halladas bajo las ruinas de un antiguo templo en Persia. El sacerdote dijo que las había hallado al escuchar -mientras estaba sentado en samadhi- una bella voz que parecía emanar de las ruinas. Las canciones eran tan dulces y la voz tan clara que finalmente se interesó en ellas, y; al seguir la dirección de la que provenían, se encontró con la cripta. La voz parecía venir de debajo. Tras realizar una inspección en profundidad y no encontrar abertura alguna, se decidió a localizar el origen de la voz.

Ayudándose de herramientas bastante toscas, empezó a cavar entre los escombros, descubriendo una losa que parecía formar parte del suelo de la cripta en ruinas. Se sintió desanimado, ya que durante un momento había pensado que la voz le guiaba por el camino adecuado a través de las ruinas. Antes de abandonar el lugar, se sentó en meditación durante unos instantes y la voz se hizo más clara y concreta, finalizando con el requerimiento de que continuase. Mediante un esfuerzo casi sobrehumano consiguió levantar la losa. Al apartarla descubrió una abertura que daba a un pasadizo. Se metió por la abertura y el pasadizo se iluminó con una fuerza invisible que brillaba delante de él. Siguió la luz y ésta le condujo hasta la entrada de una gran cripta, cerrada con enormes puertas de piedra. Se detuvo unos instantes ante las puertas. Las bisagras comenzaron a crujir y el gran bloque de piedra empezó a girar lentamente, revelando una hendija por la que pasó. Al cruzar el umbral, la voz cantó con más claridad y dulzura, como si su dueño estuviese también allí. La luz, que se había quedado en la puerta, se trasladó al centro de la gran cripta, iluminándola por completo. Allí, en nichos abiertos de las paredes de esta cripta, cubiertas con el polvo de las eras, se hallaban las tablillas. Examinó unas cuantas y, tras percibir su belleza y valor, decidió esperar hasta que pudiera hablar con dos o tres compañeros de confianza, a fin de considerar con ellos la posibilidad de trasladar las tablillas a un lugar más seguro. Salió de la cripta, volvió a colocar la losa y la cubrió de nuevo con cascotes. Luego, inició la búsqueda de compañeros que creyesen su historia y que contasen con la fortaleza de ánimo y los medios suficientes para llevar a cabo su plan.

Esa búsqueda le llevó más de tres años. Casi todos a los que les relató la historia creyeron que se había vuelto loco. Finalmente, un día, durante una peregrinación, dio con tres sacerdotes a los que había conocido en el transcurso de otro peregrinaje, y les contó la historia. Al principio se mostraron escépticos, pero una noche, exactamente a las nueve, mientras se hallaban sentados alrededor de una hoguera, la voz empezó a cantar y a hablar de los textos. Al día siguiente los cuatro se alejaron del resto de la compañía e iniciaron el viaje hacia las ruinas. A partir de ese momento, a las nueve en punto de la noche, la voz siempre volvía a cantar. Si se encontraban cansados o abatidos, la voz cantaba con más dulzura. Al final del viaje, cuando ya se acercaban a las ruinas, una hora antes del mediodía, se les apareció una forma juvenil, que empezó a cantar y los condujo hacia las ruinas. Cuando llegaron, quitaron la losa y entraron inmediatamente en la cripta. Al acercarse, las puertas se abrieron de par en par y entraron. Una corta inspección convenció a los sacerdotes del valor y la veracidad del descubrimiento. Estaban tan cautivados por el hallazgo que no durmieron en tres noches. Se apresuraron para llegar al pueblo, que se hallaba a unos ciento diez kilómetros, a fin de conseguir los camellos y suministros que les permitirían trasladar las tablillas a un lugar más seguro. Finalmente consiguieron doce camellos; los cargaron y regresaron. Embalaron las tablillas para que no sufrieran daños durante el transporte. Tras hacerse con tres camellos más, iniciaron el largo viaje a través de Persia y Afganistán, hasta llegar a Peshawar.

Cerca de Peshawar, ocultaron su carga en una gruta apartada, Permanecieron en aquel lugar durante cinco años. Uno de los sacerdotes siempre se quedaba sentado en samadhi, ante la cueva, a fin de proteger las tablillas. Desde Peshawar las trasladaron a Lahnda, en el Punjab. Allí se quedaron diez años. Luego, en etapas cortas, las fueron trayendo hasta aquí, y, finalmente, las depositaron en el palacio del Gran Lama. Todo esto les llevó más de cuarenta años. Desde este palacio deberían ser llevadas hasta Shambala. En otras palabras, las habíamos visto de paso.

En ese momento, un asistente entró con cuatro tablillas y las colocó, con sumo cuidado, sobre un mueble elevado que hacía las veces de mesa. Nos sentamos alrededor para tenerlas de frente. Cuando las manecillas del reloj señalaron las nueve, se escuchó una voz cantarina, infinitamente dulce, y, no obstante, en un tono muy agudo que recordaba la voz de un muchacho imberbe. Ésta es la traducción de las palabras que oímos: «Que existe un Espíritu omnisciente e inteligente, y que esa inteligencia es Divina e infinita y que penetra todas las cosas, es algo que no puede negarse. Como esta inteligencia lo penetra todo, es infinita y es la fuente de todo. Es Divina y su Divinidad manifiesta en forma de pensamiento o materia visible es el hecho o verdad de todas las cosas. »Podéis llamarlo Espíritu omnisciente, inteligente, Dios o Bien, o lo que deseéis, ya que el ser humano debe darle nombre a todas las cosas. Una vez que le ha dado nombre a algo, dispone del poder de hacerlo existir. Si un ser humano da nombre a cualquier cosa con verdadera reverencia, veneración y alabanza, puede convertirse, y se convierte, en lo que nombra. »Podéis ver que el ser humano puede, por elección, convertirse en Dios o en un animal. Se transforma en el ideal que se decide a seguir. De este modo, es muy fácil darse cuenta de que el ser humano es el Hijo unigénito de Dios, o el hijo unigénito del animal. Dependiendo de su elección, el ser humano puede convertirse en mal o maligno si su vista contempla el mal; o puede convertirse en Dios, si su vista contempla a Dios. »En este estado informe, el Espíritu omnisciente e inteligente permanecía silente y contemplativo; no obstante, la inteligencia estaba presente y se consideraba a sí mismo tanto productor como espectador de todas las cosas animadas e inanimadas. En este estado silente, el Espíritu omnisciente e inteligente vio que no existía modificación; y decidido a emanar o manifestar el universo, esta inteligencia elaboró una imagen de cómo sería el universo. Como no podía hacer más que seguir la imagen perfecta o plan Divino, el universo aceptó de buena gana la forma dirigida por la inteligencia. »La imagen del Ideal Divino se amplió hasta que se hizo perfectamente visible. Ése es el Universo tal y como lo vemos en la actualidad, que sigue el plan perfecto que debe seguir. »Esta inteligencia es, y siempre ha sido, el observador y director de su plan de Ideal Divino.

»Esta inteligencia sabía que era necesario manifestar forma animada y dotarla de todos los potenciales, a través de lo que podría expresarse por completo. Es lo que se conoce como hombre inmortal. Este Ideal Divino, que se manifiesta en todas las fases y direcciones, es lo inmortal de cada ser humano actual. Como este ser humano fue creado en el Ideal Divino de la Inteligencia o Espíritu omnisciente, apareció manifestado como el Hijo del Principio, con dominio sobre todos los atributos y condiciones. Hijo significa "unión con", no "sirviente de". Era necesario que este Hijo tuviese total libertad de elección y que de ninguna manera se convirtiese en esclavo o marioneta. «Este ideal inmortal siempre debe incluir una porción o chispa de la llama central que lo manifestó o proyectó en la existencia. Esta proyección fue la primera célula que finalmente terminó convirtiéndose en el cuerpo del ser humano y es la chispa de vida que permanece para siempre y que nunca muere. Esta célula recibe el nombre de Cristo. Esta célula, aunque dividida y repetida muchos millones de veces, retiene la imagen del Espíritu Divino proyectada e implantada en ella y no puede ser pervertida por el pensamiento humano. Por ello el ser humano siempre es Divino”.



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